Reforma de los subsidios a los combustibles fósiles (Incentivos LINGO)

Reforma de los subsidios a los combustibles fósiles

Los subsidios a los combustibles fósiles persisten a pesar de los esfuerzos internacionales por eliminarlos, y alcanzarán un máximo de 1.5 billones de dólares en 2022. Estos subsidios a menudo no benefician a los más pobres, sino que promueven el consumo derrochador de energía, la contaminación y retrasan los objetivos climáticos. Reformarlos es crucial para reducir las emisiones, redirigir fondos a inversiones verdes y mejorar la eficiencia fiscal, aunque siguen existiendo barreras políticas y económicas significativas. 

Un enfoque más eficaz debería incluir hojas de ruta con plazos concretos, cerrar lagunas jurídicas y brindar apoyo personalizado a las naciones de bajos ingresos. ONU Medio Ambiente ha trabajado con países como Ghana, Kenia, Mauricio y Mozambique para reformar los impuestos a la energía y canalizar los ingresos hacia proyectos sostenibles; un estudio de 2016 en Kenia ilustra cómo el aumento de los impuestos a los combustibles podría financiar inversiones ecológicas y, al mismo tiempo, compensar a los hogares más pobres para mantener la equidad social.

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